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Actualización sobre las elecciones: El Estado de los Estados

This article is published in cooperation with ESPN Deportes.

Las encuestas están llegando rápida y furiosamente –y hay signos de un repunte tardío de Hillary Clinton, cuya ventaja se ha incrementado a aproximadamente 3.5 puntos porcentuales con respecto a Donald Trump. Sus probabilidades de ganar el Colegio Electoral han aumentado hasta el 69 por ciento tanto en los modelos de “polls-only” (sólo sondeos) como en los de “polls-plus” (sondeos con proyecciones), recuperando parte del terreno perdido después de la carta enviada por James Comey, director del FBI, al Congreso el 28 de octubre. Seguiremos actualizando nuestro pronóstico hasta las primeras horas de la mañana del martes.

Pero aunque la probabilidad de un triunfo de Clinton haya crecido uno o dos puntos porcentuales más, todavía es la probable, pero no segura, ganadora. Eso significa que el día de mañana será muy emocionante – no sólo porque el resultado sea incierto sino porque un inusual número de estados tendrán potencialmente poder de decisión en el resultado. Consideremos, por ejemplo, que las ideologías de los partidos y las coaliciones demográficas están cambiando de tal manera que Clinton es favorita total en la carrera a pesar de estar varios puntos atrás en Iowa y siendo una modesta segundona en Ohio, y también consideremos que Trump todavía tiene una posibilidad a pesar de que a veces quedó postergado en las encuestas en los estados republicanos, desde Georgia hasta Utah.

Pienso que los estados pendulares (swing states) pertenecen a ocho grupos de dos a cuatro estados cada uno. Estos grupos corresponden muy probablemente al orden relativo de importancia de los estados según nuestro índice de punto de decisión, que refleja la probabilidad que tiene cada estado de emitir el voto 270, decisivo en el Colegio Electoral. Pero estos grupos también reflejan una suerte de diagrama de flujo mediante el cual se podría revelar el ganador del Colegio Electoral. Según lo que suceda en el primer grupo de estados, podríamos estar casi seguros de una victoria de Clinton – haciendo que los grupos debajo del primero sean menos relevantes. Aunque también un creciente número de contingencias podrían entrar en juego cuando la carrera llega a Omaha, Nebraska. Pero comencemos desde arriba (todas las cifras siguientes provienen de nuestra predicción “polls-only” a menos que se indique lo contrario):

Grupo 1: Las trincheras

  • Florida (Clinton es “favorita” con el 51 por ciento; 17 por ciento de probabilidad de decidir la elección).
  • Carolina del Norte (Clinton es “favorita” con el 51 por ciento; 11 por ciento de probabilidad de decidir la elección).

Creo que Florida y Carolina del Norte serán los protagonistas de esta elección. Tienen un poco de todo: votación temprana, encuestas conflictivas, datos demográficos cambiantes. Y siempre han desempeñado un rol en el drama de la campaña, ya que ninguno de los dos candidatos ha logrado obtener una ventaja apreciable en los dos estados (por ejemplo, ningún candidato ha estado como favorito mejor que 2 a 1 en Carolina del Norte en nuestra predicción “polls-plus”).

Más aún, las urnas de votación de ambos estados se cierran relativamente temprano y cuentan sus votos relativamente rápido, de manera que serán unos de los primeros estados en los que estaremos buscando pistas para saber cómo se desarrollará el día de mañana.

Clinton parecería haber tomado la ofensiva en estos estados, en el sentido de que ganar en cualquiera de ellos haría muy difícil la recuperación de Trump – y eso se verifica particularmente en Florida, con sus 29 votos electorales, que podrían compensarla si perdiera dos estados claves en otros lugares del mapa. Pero existe una probabilidad mayor de la que uno podría imaginar de que estos estados resulten ser una necesidad en lugar de un lujo para Clinton, si se diera el caso de que algo sale mal para Clinton en el Medio Oeste.

Grupo 2: El cortafuegos exterior de Clinton

  • Pennsylvania (Clinton es favorita con el 76 por ciento; 11 por ciento de probabilidad de decidir la elección).
  • Michigan (Clinton es favorita con el 79 por ciento; 11 por ciento de probabilidad de decidir la elección).

A lo largo del “Rust Belt” (Cinturón industrial) y el Medio Oeste Superior, Clinton está unos 3 o 4 puntos porcentuales menos que los que tuvo el Presidente Obama en nuestra predicción final de 2012, lo que es una buena razón por la que Trump tiene mejores probabilidades de ganar que las que tuvo Mitt Romney. Y el escenario en el cual Clinton pierda un estado como Michigan o Pennsylvania no es difícil de imaginar: Primero, suficientes votantes blancos sin títulos universitarios se inclinan por Trump, y, en segundo lugar, la influencia afroamericana se ha deprimido con respecto a la de cuatro años atrás (lo que no es alocado pensar que podía suceder). Pensemos en Clinton arrojando al aire una moneda dos veces, la primera para determinar si Trump consigue su base y la segunda para determinar si ella consigue su base. Si ninguno de los candidatos lleva su base a las urnas o si ambos lo hacen, Clinton ganaría en Michigan y Pennsylvania en virtud de que ambos son estados levemente inclinados a apoyar a los demócratas. Pero si la moneda cae en su contra las dos veces y Clinton no lleva sus votantes mientras que Trump lo hace, ella podría perder. Eso se corresponde con nuestra predicción de que ella tiene aproximadamente el 25% de probabilidad de perder cada estado.

También se da el caso de que Trump casi nunca ha estado en primer lugar en encuestas de alta calidad de Pennsylvania o Michigan. Pero las ventajas de Clinton se han estrechado, y Pennsylvania es uno de los pocos estados pendulares sin voto temprano, lo que potencialmente permite que una campaña recupere terreno tardíamente. Michigan, mientras tanto, tiene un número inusualmente grande de indecisos y una historia de malas encuestas.

Grupo 3: Los puntos de giro

  • Nevada (Clinton es favorita con el 54 por ciento; 4 por ciento de probabilidad de decidir la elección).
  • New Hampshire (Clinton es favorita con el 66 por ciento; 3 por ciento de probabilidad de decidir la elección).

Y hablando de malas encuestas, nadie está muy seguro de lo que está sucediendo en estos estados. En Nevada, hay un conflicto entre las encuestas que siguen dando un empate y los datos de la votación temprana que parecen presagiar cosas favorables para Clinton. En New Hampshire, hay un conflicto entre las mismas encuestas, con sondeos recientes mostrando diversos resultados, desde una ventaja de 5 puntos para Trump hasta una ventaja de 11 puntos para Clinton. Además, ambos estados son algo difíciles de definir demográficamente en el contexto de una elección Trump-Clinton. New Hampshire tiene una reputación de ser de clase trabajadora, pero en realidad, tiene ingresos bastante altos. En Nevada, están creciendo las poblaciones de latinos y asiáticos-americanos, pero también hay muchos votantes blancos sin títulos universitarios. De todas maneras, allí los Demócratas superan en número a los Republicanos, y si tuviera que apostar contra las encuestas en algún lugar, lo haría en Nevada, porque creo que se han subestimado las cifras de Clinton.

Estos estados también están vinculados por otra razón: Van a ser súper importantes o totalmente irrelevantes, sin que haya posibilidades de situaciones intermedias. Si Trump pierde en Florida o en Carolina del Norte, los pocos votos electorales totales de Nevada y New Hampshire (seis y cuatro, respectivamente) no serán suficientes para compensar. Lo mismo vale para Clinton si Trump gana en Pennsylvania o Michigan. Pero si Trump obtiene los estados del Grupo 1 y Clinton consigue el Grupo 2 junto con el resto de su “cortafuegos”, Nevada o New Hampshire (aunque no los dos) serán cruciales para producir un mapa ganador.

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Grupo 4: El cortafuegos interior de Clinton

  • Colorado (Clinton es favorita con el 75 por ciento; 7 por ciento de probabilidad de decidir la elección).
  • Virginia (Clinton es favorita con el 83 por ciento; 7 por ciento de probabilidad de decidir la elección).
  • Wisconsin (Clinton es favorita con el 82 por ciento; 4 por ciento de probabilidad de decidir la elección).

Estos son blancos secundarios para Trump. Colorado fue el estado que decidió la elección tanto en 2008 como en 2012, y se podría acusar a la campaña de Clinton de haberlo dado por sentado. Sin embargo, sus datos demográficos que reflejan alto nivel educativo, no son una buena noticia para Trump. Lo mismo vale para Virginia, pero allí la carrera se ha puesto más pareja que en la mayoría de los otros estados — la ventaja de Clinton se ha reducido de 10 puntos a 5 puntos en dos semanas — posiblemente debido a que partes de la base Republicana se han decidido por Trump. Mientras tanto, a Trump no le fue bien en Wisconsin en las primarias Republicanas, y Obama ganó allí fácilmente hace cuatro años a pesar de la presencia de Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, que representa el 1° Distrito del Congreso de Wisconsin, en la boleta Republicana. De todos modos, nuestro modelo nos dice que no descartemos totalmente estos estados, donde la ventaja de Clinton es sólo de un punto o poco más que en los estados del Grupo 2.

Grupo 5: La vieja guardia

  • Ohio (Trump es favorito con el 65 por ciento; 7 por ciento de probabilidad de decidir la elección).
  • Iowa (Trump es favorito con el 73 por ciento; 1 por ciento de probabilidad de decidir la elección).

Obama lideraba las encuestas en Ohio y Iowa cuatro años atrás. Pero Clinton no hace lo mismo, lo que es una razón importante por la cual su mapa del Colegio Electoral es menos robusto que el de él.

Si bien los cambios son relativamente fáciles de entender en función de los patrones demográficos – ambos estados tienen muchos votantes blancos de clase trabajadora – son una señal de que el mapa no volverá necesariamente a la normalidad aunque Clinton gane la elección.

Pero no se trata tanto de que Clinton esté fuera de carrera en estos estados – es más probable que gane Iowa que pierda en Pennsylvania, según nuestra predicción – sino que es difícil verla como ganadora en ellos a menos que le vaya bien en el resto del Medio Oeste. Y si le va bien en el resto del Medio Oeste, será difícil que pierda en el Colegio Electoral. Por lo tanto, Ohio y Iowa no tienen una buena clasificación según nuestro índice de punto de decisión, que tiene en cuenta estas correlaciones.

A pesar de todo, Ohio podría tener un par de cosas buenas que lo hacen un buen blanco para Clinton, como la relación glacial de Trump con el Partido Republicano del estado y encuestas más ajustadas en la última semana. Iowa, por el contrario, podría seguir el camino de Missouri, un estado que pasó de ser un indicador de tendencias a salir del mapa de estados pendulares, sin detenerse en lugares intermedios.

Grupo 6: Los estados adelantados cuatro años

  • Arizona (Trump es favorito con el 71 por ciento; 3 por ciento de probabilidad de decidir la elección).
  • Georgia (Trump es favorito con el 81 por ciento; 2 por ciento de probabilidad de decidir la elección).

Estos estados, ubicados en los rincones sudoeste y sudeste del mapa, podrían ser la piedra fundamental de la coalición 2024 de los Demócratas. ¿Pero qué sucederá este año? A medida que la carrera fue evolucionando, los números de Clinton se han mantenido mejor en Arizona que en Georgia — lo que es coherente con su potencial de tener mejores cifras que Obama con los hispanos, pero peores con los afroamericanos. El voto de Arizona también es potencialmente más elástico que el de Georgia, lo que quiere decir que hay más votantes pendulares, mientras que en Georgia, los Demócratas tienen antecedentes de poseer el 48 por ciento del voto, pero quizás no lleguen al 50 por ciento más uno.

Pero repetimos, la cuestión no es si Clinton puede ganar estos estados, sino si los mismos podrían tener la posibilidad de ser el punto de decisión en esta elección. Arizona, por ejemplo, podría desempeñar un papel en mapas como el siguiente, en el que Clinton barre los estados pendulares del oeste, pero se esfuerza en el Medio Oeste:

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¿Poco probable? Sí, poco probable Pero cuando el mapa electoral cambia — como sucedió en 1992, por ejemplo — los cambios a veces llegan todos juntos. Si las encuestas no necesariamente tienen una tendencia general, sino que contienen errores substanciales entre ciertos grupos demográficos, uno podría encontrarse con algunos resultados bizarros como estos.

Grupo 7: Los estados “espera, ¿es cierto?”

  • Minnesota (Clinton es favorita con el 84 por ciento; 3 por ciento de probabilidad de decidir la elección).
  • Nueva México (Clinton es favorita con el 80 por ciento; 2 por ciento de probabilidad de decidir la elección).

Trump ha hecho visitas tardías a ambos estados, ganándose una cantidad de burlas a causa de ello, pero el hecho es que nuestro modelo coincide de alguna manera con su decisión. Nuestros sondeos promedio en Nueva México muestran que Clinton tiene una ventaja de sólo 5 puntos porcentuales. Es difícil comprender este resultado en vista de los datos demográficos de Nueva México, pero el ex gobernador del estado, Gary Johnson, del partido Libertario, podría estar restando la mayoría de sus votos a Clinton.

Tal vez Minnesota hubiera requerido un esfuerzo más organizado de Trump para que jugara a su favor, pero el modelo lo marca como relativamente incierto porque ha habido pocas encuestas allí. Si Clinton está teniendo tantos problemas en Iowa, ¿es totalmente improbable que ella pudiera tener dificultades en el estado que está justo después de su frontera norte?

Grupo 8: Los imponderables

  • Alaska (Trump es favorito con el 77 por ciento; menos del 1 por ciento de probabilidad de decidir la elección).
  • El 2° Distrito del Congreso de Maine (Trump es favorito con el 52 por ciento; menos del 1 por ciento de probabilidad de decidir la elección).
  • Resto de Maine (Clinton es favorita con el 79 por ciento; 1 por ciento de probabilidad de decidir la elección).
  • El 2° Distrito del Congreso de Nebraska (Trump es favorito con el 62 por ciento; menos del 1 por ciento de probabilidad de decidir la elección).
  • Utah (Trump es favorito con el 84 por ciento; menos del 1 por ciento de probabilidad de decidir la elección).

Finalmente, llegamos a los estados que tendrían importancia sólo en el caso de una elección muy pareja, particularmente, en aquellos casos en que Clinton pierda en Nevada y en New Hampshire, pero gane en el resto de su cortafuegos, dejándola clavada en 268 votos electorales.

Debe notarse que son 268 votos electorales y no 269 porque el cortafuegos de Clinton no incluye el norte, las zonas rurales y el 2° Distrito de Maine, cuyos datos demográficos son casi perfectos para Trump – aunque recientes encuestas hechas allí han mostrado una mayor paridad luego de una ventaja de Trump. Los dos votos electorales del total de Maine también podrían estar en juego, aunque es casi seguro que Clinton gane el 1er Distrito, que incluye a Portland.

Nebraska también divide sus votos electorales por distrito congresual, y el 2° Distrito con base en Omaha (que favoreció a Obama en 2008) se inclinaría por Trump según el puñado de encuestas que se hicieron allí. Pero el 2° distrito tiene una enorme cantidad de votantes con educación universitaria y podría ser un buen blanco para el equipo de analistas de Clinton.

En Utah – y sí, es llamativo que estemos hablando de él como un potencial estado pendular – el apoyo al independiente Evan McMullin se ha detenido sin alcanzar los 30 puntos después de haber llegado a amenazar a Trump, mientras que éste aventaja a Clinton por unos 10 puntos porcentuales en encuestas recientes. De los dos candidatos, McMullin tiene más probabilidades de vencer a Trump que Clinton, ya que la participación de voto de los candidatos de terceros partidos son más impredecibles. Por ejemplo, si muchos de quienes apoyan a Clinton se decidieran a darle una posibilidad a McMullin, este podría surgir como ganador de último momento.

Pero mi estado imponderable favorito es Alaska, donde Clinton realmente lideró la más reciente encuesta telefónica. El estado ha estado muy competido todo el año en una variedad de encuestas partidarias y no partidarias. El componente demográfico de nuestro modelo es escéptico, proyectando que Trump “debería” ganar en Alaska por 10 puntos porcentuales de acuerdo a lo que indican las encuestas de otros estados. Sin embargo, si Trump obtuviera 268 votos electorales y Alaska no hubiese sido escrutado todavía, uno no podría realmente dar nada por sentado.

Nate Silver is the founder and editor in chief of FiveThirtyEight.

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